Serranía, hoces y aire limpio marcan el paisaje de Cuenca, con una amplitud térmica que exige instalaciones bien adaptadas a los cambios de temperatura. El frío invernal y el calor veraniego son extremos.
Las residencias caninas en Cuenca, guarderías y hoteles para perros disponen de patios naturales, zonas con sombra y suelos firmes que no retienen calor. Algunos centros optan por boxes para descanso profundo y otros prefieren espacios sin jaulas donde los perros puedan convivir. Los paseos suelen hacerse a primeras horas y al final del día, para aprovechar las temperaturas más suaves.